Visitar el Castillo de Peñíscola

El Castillo de Peñíscola, situado en lo alto de un peñasco costero de esta población castellonense, se trata de una gran fortaleza alzada por la Orden del Temple a finales del siglo XIII.

Sin embargo, esta fortificación es también conocida como Castillo del Pala Luna (o Palacio del Pala Luna) por haberse convertido en residencia y sede palaciega de Benedicto XIII (de nombre secular Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor), que ha pasado a la historia como el Antipapa, y del que luego haré un breve apunte.

En este post os vamos a contar un poco acerca de la historia del Castillo de Peñíscola, desde los templarios hasta la época en que se convirtió en Palacio del Papa Luna, así como los aspectos prácticos acerca de cómo visitar el Castillo de Peñíscola.

Visitar el Castillo de Peñíscola

Patio de Armas Castillo de Peñíscola

HISTORIA DEL CASTILLO DE PEÑÍSCOLA. DE FORTALEZA TEMPLARIA A PALACIO DEL PAPA LUNA.

El Castillo de Peñíscola fue, en su origen, una fortaleza templaria. La Orden del Temple fue una orden militar fundada en 1118 por caballeros franceses, con la idea de defender los lugares sagrados de Jerusalén y los peregrinos que acudían a rendir homenaje a estos santos lugares. Como orden militar que era, los templarios participaron en las Cruzadas. Es decir las campañas militares impulsadas por la Iglesia Católica y por los reinados afines a ella, que pretendían recuperar los Santos Lugares y Tierra Santa, que habían caído en manos de los musulmanes.

Los templarios cayeron en desgracia con la definitiva pérdida de Tierra Santa. De esta manera, su decadencia debemos encontrarlos a partir de inicios del siglo XIV. Fue precisamente su creciente poder lo que llevó a la misma iglesia y a la Corona francesa (en tiempos de Felipe IV) a darle la espalda a los Caballeros Templarios. Acusados de herejía, muchos de ellos fueron condenados a la hoguera en 1307, cinco años antes de que la orden fuera disuelta de forma definitiva.

Durante sus casi doscientos años de historia, los templarios dispusieron de importantes feudos en varios de los territorios más importantes de la Cristiandad de la época, incluyendo la Península Ibérica o las Islas Británicas. También en Polonia o Hungría.

En la Península Ibérica, por ejemplo, las relaciones entre la Orden del Temple y el Condado de Barcelona o la Corona de Aragón fueron de lo más fluidas. Ramón Berenguer III, Conde de Barcelona, ingresó en el Temple en 1131, por ejemplo. En los años siguientes, los templarios colaboraron en lo que es conocida como La Reconquista. Es decir, la recuperación para los reinos cristianos de los territorios ocupados por los musulmanes en la Península Ibérica.

La cuestión en que en agradecimiento a la colaboración prestada durante la Reconquista, los templarios recibieron numerosas tierras y antiguas fortificaciones musulmanas, que fueron adaptadas durante su estancia. Algunas de ellas, como las de Monzón, Miravet o Gardeny, en Lleida, pueden visitarse en la actualidad. También es el caso de Peñíscola, que pasó a la Orden del Templo, mediante permuta, durante el reinado de Jaime II. De esta manera, el Castillo de Peñíscola es el resultado de la fortaleza alzada por los templarios cuando asumieron la propiedad de Peñíscola. Se trató, de la última gran fortaleza construida por la orden, a partir de 1294 y hasta 1307, antes de que fuera disuelta muy pocos años después.

La cuestión es que el Papa Luna, que había asumido el pontificado a la muerte de Clemente VII en 1394 durante una de las épocas más convulsas de la Cristiandad llegó al Castillo de Peñíscola en 1411.

Papa Luna

Durante aquella época, llegaron a convivir hasta tres Santos Padres. Uno de ellos fue el Papa Luna, Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor, que en un principio recibía el apoyo francés y residía en el Palacio Papal de Aviñón. Sin embargo, a finales del siglo XIV, el Papa Luna perdió el apoyó francés, de manera que se vio obligado a abandonar Aviñón para buscar refugió en Peñíscola. A los pocos años, solamente Castilla, Aragón, Sicilia y Escocia reconocían la legitimidad de éste Santo Padre que, a partir de 1411 se recluye en el Castillo de Peñíscola. Esta época es conocida como la del Cisma de Occidente.

Aunque la historia es bastante larga y la verdad es que bastante confusa, la cuestión es que en 1415 el Papa Luna fue condenado como hereje y Antipapa durante el Concilio de Constanza, que tenía como propósito terminar con aquel Cisma de Occidente y los tres papas existentes. Finalmente, el 11 de noviembre de 1417, el cardenal Otón de Colonna fue elegido como Santo Padre único de la Iglesia, como Martín V. El Papa Luna, pese a la condena, siguió gozando de cierta protección de la Corona de Aragón, falleciendo en 1423 en el mismo Castillo de Peñíscola.

VISITAR EL CASTILLO DE PEÑÍSCOLA. DATOS PRÁCTICOS.

HORARIOS CASTILLO PEÑÍSCOLA

  • Horario de Invierno (del 16 de Octubre al Domingo de Ramos): de 10:30 a 17:30.
  • Horario de Verano (del Domingo de Ramos al 15 de Octubre): de 09:30 a 21:30.
  • Cerrado el 1 y 6 de Enero, 9 de Septiembre, 9 de Octubre y 25 de Diciembre.

PRECIOS PARA VISITAR EL CASTILLO DE PEÑÍSCOLA

  • Entrada general: 5€
  • Entrada reducida: 3.5€ (estudiantes, jóvenes 9-16 años, desempleados, docentes y pensionistas).
  • Entrada gratuita: niños hasta 8 años y discapacitados.

LA VISITA AL CASTILLO DE PEÑÍSCOLA

La visita al Castillo de Peñíscola se realiza de la mano de una audioguía que permite seguir todas las estancias de la fortaleza. Ésta se estructura en una planta baja, que es donde está la entrada, y una planta alta o primera planta, que es donde se sitúa el patio de armas alrededor del cual encontramos las estancias más importantes del Castillo de Peñíscola.

PLANTA BAJA DEL CASTILLO PEÑÍSCOLA

Entramos por la puerta que da acceso a la planta baja del Castillo de Peñíscola. Sobre la puerta de entrada encontramos los emblemas de los templarios que promovieron su edificación,  incluyendo la Cruz de la orden y los cardos de Fray Berenguer de Cardona, el gran maestre.

El zaguán se estructura en recodo y está cubierto por una bóveda de cañón en distintas direcciones. Desde aquí se puede acceder a la primera planta, aunque de momento, nos quedamos en esta planta baja.

entrada Castillo de Peñíscola

A la izquierda, quedan las caballerizas, una sala bastante larga cubierta también por una bóveda de cañón, y dos habitaciones más pequeñas, que eran establos. Regresamos al zaguán para entrar por una puerta, a mano derecha, donde se encontraban las estancias ocupadas por los cuerpos de guardia del Castillo de Peñíscola. Desde una de ellas se accede a lo que fue un aljibe que permitía recolectar el agua de la lluvia. En otra época, esta misma estancia desempeñó las funciones de armería.

Caballerizas Castillo de Peñíscola

Ahora sí, regresamos al zaguán para subir las escaleras que nos llevan a la planta primera del Castillo de Peñíscola.

PRIMERA PLANTA DEL CASTILLO DE PEÑÍSCOLA.

Las escaleras nos han llevado al Patio de Armas, que es el distributivo y que tiene forma más o menos de abanico. Alrededor de este patio de armas encontramos espacios tan importantes como la iglesia, el salón gótico, la Casa de la Cisterna o las estancias que ocupo el Santo Padre cuando el Castillo de Peñíscola se convirtió en el Palacio del Pala Luna.

Patio de Armas Castillo de Peñíscola

La iglesia del Castillo de Peñiscola, que estuvo dedicada a la Virgen y a los Tres Reyes Magos, es una de las mayores estancias y resulta de una austeridad conmovedora, como correspondía a la Orden del Temple. Se entra a la misma mediante una puerta con dovelas. La iglesia es de una sola nave y planta rectangular, con bóveda ligeramente apuntada. No encontramos nada de ornamentación ya que el Temple asumió los postulados de austeridad del Císter. Desde la iglesia se accede a una pequeña sacristía.

Castillo de Peñíscola

iglesia Castillo de Peñíscola

Regresamos al patio de armas para acceder al Salón Gótico, que es la mayor de las estancias que ver en el Castillo de Peñíscola. Era donde se celebraban las recepciones y audiencias. Tiene planta rectangular y también está cerrada mediante una bóveda ligeramente apuntada. Esta estancia recibe también el nombre de Salón del Trono o Sala de los Caballeros.

Salón del Trono Castillo de Peñíscola

Después de entrar a un par de estancias que desempeñaron funciones de despensas, entramos en lo que fueron las dependencias pontificias de cuando el Castillo de Peñíscola desempeñó las funciones de Palacio del Papa Luna.  Visitamos la cámara mayor, el estudio y la biblioteca. El espacio está museizado, con algo de mobiliario que pretende hacernos comprender cómo habría sido este lugar durante la época. Sin embargo, está claro que Benedicto XIII vivió en un ambiente de austeridad y recogimiento, sumido en su mundo de epístolas papales, en un pontificado escasamente reconocido.

Castillo Papa Luna Peñiscola

Castillo Papa Luna Peñiscola

Finalmente, subimos a las cubiertas del Castillo de Peñíscola, desde donde se disfruta de unas vistas de la ciudad baja que son una auténtica maravilla.

La verdad es que visitar el Castillo de Peñíscola o Palacio del Papa Luna merece muchísimo la pena. Además, si viajáis de Barcelona a Valencia en coche, como fue nuestro caso, resulta un lugar estupendo para hacer un alto en el camino, antes de seguir la ruta hasta el destino final.

Vistas desde el Castillo de Peñíscola

Vistas desde el Castillo de Peñíscola

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