De hecho, una de las mejores maneras de visitar el Monasterio de Melk es mediante una excursión desde Viena que permite conocer, a su vez, varios de los enclaves de este Valle del Danubio incluidos en el Patrimonio Mundial, como la población de Krems o el Castillo de Dürnstein, además de realizar un paseo en barco por el Danubio, entre Krems y Melk. Una ruta de lo más apetecible que nosotros no pudimos realizar por falta de tiempo. Si os apetece, podéis mirar los precios y contratar en este enlace. Es probablemente, la mejor excursión de un día que se puede hacer desde Viena.
En nuestro caso, lo que hicimos es visitar la Abadía de Melk durante el trayecto entre Viena y Salzburgo, que era nuestro próximo destino.
EL MONASTERIO DE MELK, LA ABADÍA MÁS FAMOSA DE AUSTRIA.
Visitar el Monasterio de Melk supone conocer el más famoso de los monasterios construidos en Austria. Ya los romanos se habían asentado, en su momento, a orillas del Danubio. Sin embargo, fue la familia de los Babemberg, una de las más importantes durante la Edad Media, quienes alzarían aquí una primera fortaleza que a finales del siglo XI fue donada a la orden de San Benito. Es así como se funda una de las abadías más antiguas del país.
Desde luego, al visitar el Monasterio de Melk enseguida nos damos cuenta de que no se trata de un cenobio medieval si no bastante posterior. Se trata se una de las obras más importantes del barroco de Centroeuropa.
VISITAR LA ABADÍA DE MELK.
Tras pagar la entrada se accede a un primer gran patio dominado en cuyo centro se ubica una bonita fuente. Todas las fachadas de la Abadía de Melk están pintadas de color blanco y amarillo. Tanto las exteriores, como las de los patios interiores, como el que nos da la bienvenida a la abadía.
A la derecha del patio queda el acceso que da paso al ala dedicada a las exposiciones temporales. Sin embargo, nosotros seguimos recto hacia un segundo patio. A través de una preciosa escalera podemos acceder al primer piso, donde empezaremos a visitar las distintas estancias del Monasterio de Melk abiertas al público.
Las primeras habitaciones son las conocidas como Habitaciones imperiales, pues eran usadas por la Familia Imperial en las pocas ocasiones en que hasta aquí se acercaban. Sin embargo, en la actualidad están desprovistas de la pompa de antaño, a diferencia de lo que podremos ver en las habitaciones imperiales del Monasterio de San Florián, que sí que ha conservado la decoración de la época. En la actualidad, estas estancias están museizadas, presentando una serie de obras de arte de tipo religioso, que incluyen casullas, preciosos cristos de marfil, relicarios o pinturas, entre otros objetos.
La más impresionante de las salas de esta primera parte de la visita al Monasterio de Melk es la Sala de Mármol, situada al final del pasillo. Se destinaba a celebraciones especiales y es una auténtica maravilla. Aquí lo que que parece dominar es el mármol. Sin embargo, buena parte de la decoración no es más que estuco que simula ser marmol. La fantástica pintura que decora el techo es un fresco obra de Gaetano Fanti y muestra a los Habsburgo como símbolo de la sabiduría y la templanza.
CÓMO LLEGAR A MELK DESDE VIENA.
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LA BIBLIOTECA DE MELK, LA GRAN JOYA DE LA ABADÍA DE MELK.
Tras salir a la terraza se ingresa a la que es la más espectacular de las salas que se pueden visitar en el Monasterio de Melk. Me refiero a la que es una de las grandes bibliotecas del barroco mundial (en este viaje tendremos la oportunidad de conocer cuatro de las veinte mejores bibliotecas barrocas existentes). Tanto el diseño de la estancia, a base de enormes estanterías diseñadas en distintos tipos de madera, como la ornamentación escultórica y el ilusionista techo pintado al fresco (obra de Paul Troger) convierten la Biblioteca de Melk es uno de los lugares que hay que visitar en Austria de forma obligada.
Las esculturas situadas a ambos lados de las puertas, significan las cuatro facultades universitarias: la Jurisprudencia, la Medicina, la Fortaleza y la Templanza. En la decoración también destacan sendos globos (uno terráqueo y otro del cielo), tan habituales en las bibliotecas barrocas.
La Biblioteca de la Abadía de Melk da cabida a unos 100.000 volúmenes. Entre ellos, unos 600 libros anteriores al siglo XV y hasta 750 incunables. En las vitrinas se exponen algunas de las obras más significativas.
Durante este viaje a Austria visitaremos varias bibliotecas barrocas más, como la Biblioteca Nacional de Austria en Viena, la del Monasterio de San Florian o la Biblioteca del Monasterio de Admont. A cual más fastuosa, por cierto.
LA IGLESIA DE LA ABADÍA DE MELK.
No podemos visitar el Monasterio de Melk sin conocer su iglesia. Para llegar a ella bajamos por unas escaleras de caracol.
La verdad es que la iglesia es otra maravilla absoluta del barroco. También las bóvedas del templo están cubiertas por completo de pinturas al fresco. Pero, además, dorados y columnas de mármol parecen cubrir totalmente cualquier superficie. Maravilloso nos parece el púlpito dorado ubicado a la izquierda de la nave central, así como los altares laterales y el que domina el Altar Mayor. De verdad que la iglesia no desmerece en nada el Monasterio de Melk, si bien es cierto que las iglesias barrocas espectaculares abundan bastante más que las bibliotecas excelsas como la conocida aquí.
Y así terminamos de visitar la Abadía de Melk, una verdadera joya del arte barroco mundial. Os aconsejo que lo visitéis, ya sea en el transcurso de un viaje por Austria o como excursión desde Viena que os permita visitar Melk y el Valle del Danubio en una misma jornada.