WADI SHAB, OMÁN. Un precioso treking en busca de pozas de color turquesa.

El , cuya entrada se encuentra escasos kilómetros antes de llegar a la población de Tiwi, en el trayecto que une Muscat con Sur, supone uno los mejores momentos de cualquier viaje a Omán.

Tras haber disfrutado del Sinkhole en el Parque Hawyat Najm, ha llegado el momento culminante del día: conocer uno de los más maravillosos wadis de . Los wadi (en español deberíamos hablar de ouadi) son los distintos cauces de ríos secos o estacionales tan habituales tanto en el norte de África (en Marruecos pudimos visitar varios) como de la Península Arábiga.

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La cuestión es que varios de los wadis de Omán, como el Wadi Shab que nos ocupa, se han convertido en excelentes reclamos turísticos debido a la extraordinaria belleza de los escenarios por donde transcurren.

Un pequeño aparcamiento se ha dispuesto en lo que es la desembocadura de este río. Para iniciar el treking, sin embargo, debemos tomar alguna de las embarcaciones que nos llevaran hasta la otra orilla, pues es allí donde empieza en sendero. Pagamos 1 OMR (ida y vuelta) por el trayecto de dos minutos escasos, pero no queda otra opción.

Sin más, pero provistos de suficiente agua, empezamos con la caminata, de no más de una hora de duración y exenta de dificultades más allá que, en algunas zonas, la roca excesivamente pulida es bastante resbaladiza. El trayecto no tiene pérdida pues debemos ir siguiendo el trazado del río o del lecho del mismo. Y digo esto porque, tal Guadiana, el cauce parece desaparecer por completo durante algunos momentos para, posteriormente, reaparecer como si nada.

En distintas ocasiones debemos cambiar de orilla para poder seguir el sendero pero, como os digo, no hace falta mapa alguno y solo un mínimo de sentido común.

La belleza del camino, sin embargo, es debida al extraordinario escenario por donde transcurre el Wadi Shab. A ambos lados del cauce se alzan sendos acantilados, que en algunas ocasiones superan, con creces, el centenar de metros. Se trata de una estrechísima garganta formada por siglos y siglos del poder erosionador del agua a su paso por este punto. A menudo, cuando el espacio se abre, se disponen distintas terrazas a modo de cultivo que aprovechan el agua del río para abastecerse de este bien tan escaso en Oman y que solo estacionalmente baja por el Wadi Shab. Además, durante el trayecto somos también testigo de la existencia de los falaj, una suerte de canales de regadío tradicionales y con varios siglos a sus espaldas aunque, lógicamente, remodelados cada cierto tiempo.

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Wadi Shab
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Tras pasar distintas zonas de pozas de aguas de un color turquesa sorprendente y que nos recuerda al del Congost del Montrebei de la comarcas leridanas, llegamos a un primer lugar donde el baño sí que está permitido. Ni Marc ni yo no dudamos ni un segundo en brindarnos el chapuzón que nos merecemos. Con más de treinta grados a la sombra no es extraño que el agua esté sumamente calentita, tal y como nos gusta. Llevaremos unos 45 minutos de caminata, aunque a un ritmo bastante cansino por las numerosas paradas realizadas, y merecemos refrescarnos.

Seguimos ascendiendo por el Wadi Shab pues sabemos que unos quince minutos más arriba la recompensa es doble. Efectivamente, cuando llegamos al final del trayecto descubrimos otro buen número de pozas de cristalinas y templadísimas aguas que parecen dispuestas para el disfrute de los visitantes. Marc y yo volvemos al agua y esta vez Isa nos sigue. La verdad es que es un momento mágico.

Sin embargo, es momento de seguir el trayecto Wadi Shab arriba. Esta vez la senda sigue por el mismo río y no por los márgenes. De esta manera, cuando el agua nos cubre debemos nadar; y cuando no es tan profunda, podemos seguir andando pero siempre dentro del agua. Es en estos momentos cuando echamos en falta estas cámaras sumergibles tan modernas, pues hemos debido dejar a resguardo tanto nuestra reflex como los móviles, justo antes de iniciar este último tramo.

Tras unos diez minutos finales llegamos hasta lo que es una pequeñísima cueva, de no més de diez metros de anchura aunque muchísimos más de profundidad (los lugareños nos cuentan que nadie sabe con exactitud lo honda que es la oquedad), La cuestión es que la cueva está repleta de agua y, además, para entrar en ella hay que pasar por un estrecho pasadizo, de no más de 40 centímetros de anchura, no apto para claustrofóbicos y que convierte el tramo final del Wadi Sahb en una pequeña aventura. La recompensa bien lo vale. Los colores del agua dentro de la cueva son realmente espectaculares y, por añadido, al final de la cueva se precipita una estruendosa catarata que convierte el momento vivido en uno de los mejores, ya no del , si no del año.

La verdad es que la del Wadi Shab es una de las mejores excursiones que se pueden disfrutar en Omán.

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Wadi Shab

COMO LLEGAR AL WADI SHAB. DATOS PRÁCTICOS.

El inicio del Wadi Shab está bien indicado en la autopista que une las ciudades de Muscat y Sur. La salida a Wadi Shab se encuentra unos 5 kilómetros antes de la la población de Tiwi (si se ha tomado la autopsita en dirección Sur).

Hay que dejar el coche en el párking gratuito y tomar una pequeña embarcación para cruzar el río e iniciar el sendero. El treking no dura más de una hora hasta la última zona de pozas y es apto para casi todos los públicos con un mínimo forma física.

Quien sea capaz de nadar 50 metros en una piscina también podrá llegar a la cueva sumergida, destino final del treking por el Wadi Shab.

En este post os indico los 10 lugares que hay que ver en Omán.

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2 comentarios en “WADI SHAB, OMÁN. Un precioso treking en busca de pozas de color turquesa.

  1. ¡Hola Jordi!

    Qué pasada de lugar. Es realmente sorprendente encontrar edenes de este tipo en medio de países tan áridos, ¿verdad? Viendo las fotos sí que se parece en algunos tramos al Congost de Mont-rebei (ya he visto que al final os animasteis a recorrerlo con niños), aunque a mi me recuerda al Wadi Mujib de Jordania también.

    Un fuerte abrazo :)

    • Muchas gracias Guillem por tu comentario. Sí que se parece con el Congost del Monttrebéi y también con el de Jordania, que yo no recordaba.
      Un abrazo!

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