Que ver en Santiago de Compostela. 3 días de visita a la capital de Galicia.

patrimonio humanidadTres días para visitar Santiago de Compostela. Este era el tiempo del que disponía en mi reciente visita a la capital gallega, destino final de centenares de miles de peregrinos que año tras año completan el Camino de Santiago, una de las más antiguas rutas de peregrinación del mundo entero y que lleva a los creyentes (o no) hasta la tumba del apóstol Santiago, cuyos restos alberga la catedral compostelana.

Aunque se sabe de la existencia de distintos grupos poblacionales que se asentaron en este territorio desde tiempos prehistóricos no hay duda que el origen y fundación de lo que hoy conocemos como Santiago de Compòstela hay que situarlo en el hallazgo de los presuntos restos mortales del apóstol Santiago el Mayor allá por el año 820.

A partir del primer santuario establecido en el lugar del hallazgo se desarrolla la primera ciudad medieval que ira creciendo a la vez que los restos del apóstol Santiago se convierten en motivo de peregrinación. Hasta dos templos se construyeron en tan importante lugar para la cristiandad antes de que fuera alzada la actual Catedral de Santiago de Compostela.

Y, como no podía ser de otra manera en un una población que enseguida es elevada a la categoría de santa, un buen número de monasterios religiosos de las distintas órdenes monásticas acaban por establecerse también en Santiago.

Que ver en Santiago de Compostela

Varios de los edificios que hay que ver en Santiago de Compostela hacen referencia, por tanto, a los distintos cenobios que se establecieron en la ciudad, aunque no mucho queda de aquella población medieval y oscura, pues con el paso de los años fue reconvertida a una ciudad barroca. No solo la Catedral fue revestida de una nueva fachada en este estilo artístico, si no que muchos de los palacios que tendremos la oportunidad de visitar en Santiago son también barrocos.

En este post os explicamos algunas de la plazas y monumentos que hay que ver en Santiago de Compostela, una ciudad que te atrapa desde el primer momento y que, con un enorme ambiente juvenil fruto de la existencia de una importante universidad, merece ser vivida desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche.

 

QUE VER EN SANTIAGO DE COMPOSTELA.

PLAZA DEL OBRADOIRO

En la Plaza del Obradoiro empiezan y acaban, en cierta manera, todos los recorridos por la ciudad. Probablemente sea porque varios de los grandes monumentos que hay que ver Santiago de Compostela se localicen en esta plaza. Se trata de lo que en la mayoría de ciudades sería conocida como plaza de Catedral, pues es aquí donde encontramos la Catedral de Santiago de Compostela, el templo que da verdadero sentido a la población.

La fachada occidental de la Catedral de Santiago atrae con su monumentalidad barroca (aunque esta vez la encontraremos parcialmente escondida tras los andamios colocados a raíz del actual proceso de rehabilitación). No menos extraordinaria resulta la fachada del Hostal de los Reyes Católicos, de estilo plateresco y que no desentonaría en Salamanca si no fuera porque la piedra de Villamayor de la ciudad castellana es sustituida aquí por el granito gallego.

Enfrente de la Catedral, encontramos el Palacio Rajoy, de estilo afrancesado y que recibe el nombre de su promotor, el arzobispo Bartolomé Rajoy y Losada. Se trata de una fachada neoclásica de la segunda mitad del siglo XVIII. En el frontón central está representada la Batalla de Clavijo. El palacio se culmina con la imagen de Santiago, versión matamoros. El Palacio de Rajoy ha desempeñado distintas funciones a lo largo de su historia. Actualmente, es la sede consistorial de Santiago.

Y por último, no hay olvidar el palacio que cierra la plaza por el lado sur y que es el conocido como Colegio de San Xerome. Fue fundado por Alfonso III de Fonseca, ilustrado arzobispo con tantas sombras como luces y que fundó distintos colegios universitarios tanto en Salamanca (como ya vimos durante nuestra visita a Salamanca) como en Santiago. Actualmente hace las funciones de Rectorado de la Universidad de Santiago. No tenemos problema alguno en echar un vistazo al claustro interior. Sin embargo, lo que más nos llama la atención es su preciosa portalada, uno de los últimos ejemplos del románico, en tiempos en que en el resto del Viejo Continente ya pertenecían al gótico. Podremos distinguir las figuras de varios santos, entre ellos San Francisco, San Juan, San Pedro y San Pablo. Se trata de una obra del siglo XV. Hay que saber, sin embargo, que el emplazamiento original de esta maravillosa portalada era el de un antiguo hospital para peregrinos, sito en la Plaza Acibechería. Fue trasladado al Colegio de San Xerome en el siglo XVII.

Que ver en Santiago de Compostela
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Que ver en Santiago de Compostela

 

HOSTAL DE LOS REYES CATÓLICOS.

Probablemente, si hubiera que escoger a los dos grandes monumentos que hay que ver en Santiago de Compostela, estos serían la Catedral y el Hostal de los Reyes Católicos.

Ya hemos apuntado algo sobre su maravillosa fachada de estilo plateresco, de la que fueron autores Martín de Blas y Gillén Colás. Se trata de una obra de 1501 patrocinada por los Reyes Católicos, Isabel y Fernando. Hay que tener en cuenta que la práctica totalidad de los grandes edificios de Santiago pertenecían al clero ( incluidos, en cierta manera, los universitarios), de manera que con esta construcción la monarquía conseguía poner un pie en un lugar tan relevante para la cristiandad. El Hostal de los Reyes Católicos desempeñó funciones de hospital para peregrinos. Más allá de acoger a pobres y enfermos, parece que todos aquellos peregrinos que conseguían completar el camino tenían derecho a una estancia de tres noches en el Hostal o Hospital.

Hemos hablado de los autores de la maravillosa portalada pero no del maestro de obras al que se le atribuye el diseño general de edificio. Se trata de Enrique Egas. Como hemos escrito, si no fuera por el color grisáceo del granito gallego, uno podría esperar encontrarse este maravilloso edificio plateresco en Salamanca, la capital de este estilo. En la portalada es fácil reconocer las imágenes de los patrocinadores del Hospital, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. También a Adan y Eva, en los nichos inferiores a izquierda y derecha. Otros personajes representados son Santa Catalina o San Juan Bautista. En lo alto del friso, están representados los 12 apóstoles. Los escudos reales y del propio Hospital, no pueden faltar a ambos lados de la portalada. Hay que echar un vistazo también a la maravillosa decoración que acompaña algunas de las ventanas de esta fachada principal.

Merece la pena entrar dentro del Hostal, que actualmente desempeña las funciones de Parador Nacional. Parece que para visitar los patios interiores hay que pagar algún tipo de entrada. Sin embargo, a mi nadie me pidió nada, de manera que sin problema traspasé la verja que permite disfrutar de este maravilloso edificio.

Son 4 los patios interiores de los que dispone el Hostal de los Reyes Católicos, que reciben los nombres de los 4 evangelistas. Todos semejantes, aunque distintos. Algunos están ajardinados mediante setos. Otros decorados con alguna fuente en su centro. No hay que perder detalle de las escaleras que suben al primer piso, cuya portalada presenta decoración manuelina.

No tuve problema alguno en subir al piso superior y poder pasear libremente por los distintos pasillos de este viejo hospital. No hay que dejar de visitar la hermosa capilla central, diseñada con planta de cruz latina y cerrada por una maravillosa bóveda de cañón realizada con piedra de Coimbra. Los decoradísimos pilares isabelinos de la capilla son un auténtico prodigio de este estilo.

Que ver en Santiago de Compostela
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CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA.

La Catedral es, como decía, el otro gran edificio imprescindible que hay que ver en Santiago de Compostela. Y, en cierta manera, la verdadera razón de ser esta ciudad. Y es así, en tanto que la ciudad fue edificada en torno a la iglesia que albergó los restos del apóstol Santiago, como ya he comentado. Y digo la iglesia, y no la catedral, pues se sabe que antes de que la Catedral que actualmente podemos visitar fuera alzada, al menos dos templos anteriores se habrían edificado en este mismo lugar. De los dos primeros templos, de los siglos IX y X, nada queda. Sin embargo, el templo actual, cuyos trabajos se iniciaron a partir del siglo XI, se ha convertido en uno de los más importantes templos de la Cristiandad. Y no porque sea el más bello o el más grande. Ha sido la fe en la historia que cuenta que la Catedral alberga los restos del apóstol Santiago, lo que ha situado esta iglesia como referente del cristianismo y ha convertido a la ciudad en objeto de multitudinario peregrinaje, ya desde la primera edad media.

Uno podría pensar, al encontrarse enfrente de la monumental fachada occidental, que la Catedral de Santiago es un templo barroco. Pues no, se trata de un templo románico, como así lo atestigua su interior, que ha sido revestido de una coraza barroca.

Por desgracia, durante nuestra estancia no podremos disfrutar ni la fascinante fachada occidental que se encuentra en proceso de restauración ni del famoso Pórtico de la Gloria, obra culminante del Maestro Mateo y del Románico, que está sufriendo el mismo proceso.

Si que podremos visitar su interior, bajar a honrar los restos del apóstol Santiago que se conservan en una arqueta de plata localizada en la cripta. Que, efectivamente, sea la osamenta de Santiago el Mayor o no lo que allá se conserva ya es una cuestión de fe. No hay que olvidar, sin embargo, que fue un ermitaño quien identificó como propios del apóstol los restos encontrados en un pequeño túmulo, allá por la tercera década del siglo IX.

Durante nuestra visita a la Catedral tampoco nos olvidamos de pasar otro trámite que cualquier peregrino que se precie no puede dejar de realizar. Se trata de subir por detrás del altar mayor y abrazar la imagen del apóstol localizada, como digo, en la Capilla Mayor.

Aunque no entramos al Museo Diocesano que permite visitar el claustro de la catedral, sí que realizamos la visita a los tejados de la misma. Merece mucho la pena. Se trata de una visita guiada que dura unos 45 minutos y donde podremos subir a la galería occidental de la catedral (por encima del Pórtico de la Gloria) y, también, disfrutar de las vistas de la ciudad de Santiago desde la alturas.

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PLAZA DE LAS PLATERÍAS Y PLAZA DE QUINTANA

Salimos de la Catedral de Santiago y la rodeamos en el sentido antihorario para llegar hasta la Plaza de las Platerias. Aquí encontramos la Portada Sur de la Catedral, la Puerta del Perdón, que es la única que conserva el estilo románico inicial. Era esta la puerta de salida utilizada por los peregrinos desde la edad media. Pocos orfebres que le dieron nombre a esta plaza de la Platerías quedan en este espacio.

Actualmente, se trata de una ágora de evidente gusto barroco, como lo atestigua el edificio del Cabildo, que no es más que una fachada y poco más (actualmente desempeña las funciones de sala de exposiciones). También en esta plaza se ubica el Museo de las Peregrinaciones. De pago, que la santidad no está reñida con el negocio. El centro de la plaza está dominado por una fuente barroca, llamada de los Caballos.

Unas escaleras suben desde la plaza de las Platerías hasta la Plaza de Quintana, contigua a la anterior. Probablemente sea la Puerta Santa de la Catedral, lo más importante de la plaza. Puerta que se abre solamente en años Santos Compostelanos. El convento de San Paio de Antealtares es el edificio más grande la plaza, en la zona oriental. En la parte alta, destaca un pequeño palacio, la Casa de la Parra, con una bellísima fachada. También aquí se ubica un bar mítico para los lugareños, el Literatos.

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PLAZA DE LA INMACULADA Y SAN MARTÍN PINARIO.

No quiero dejar de dar un breve apunte de esta plaza. Es la que da a la puerta norte de la Catedral. Era por aquí, donde antiguamente los peregrinos entraban al templo. Y era donde se ubicaba la Puerta del Paraíso que, por desgracia, se perdió en favor de una fachada barroca. Un pena.

Justo enfrente, se ubica otro de los monumentos que hay que ver en Santiago de Compostela. Al menos, ni que sea su fachada, pues se trata de un monasterio no abierto al público en su totalidad (solo la iglesia y un museo). Se trata del Monasterio de San Martiño Pinario. Ni más ni menos que el segundo edificio religioso más grande de España tras el Monasterio del Escorial.

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UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA. COLEGIO FONSECA.

Al Arzobispo Alonso III de Fonseca se debe la fundación de sendos colegios mayores universitarios: los de Santiago Alfeo y el de San Xerome (ocupado por las dependencias del rectorado, como comentamos ya).

Merece la pena visitar el Colegio Fonseca de Santiago, situado en la Rua do Franco, justo enfrente de la Plaza Fonseca. La fundación de los estudios que dieron lugar a la universidad, sin embargo, es anterior a la figura de Fonseca, pues aconteció unas década antes.

El patio del colegio Fonseca no tiene desperdicio y recuerda, en cierta manera, a los que el mismo arzobispo patrocinó en Salamanca. Como en otras ocasiones, las prístina piedra de Villamayor es sustituida aquí por el granito gallego. La figura del arzobispo, domina el centro de la escena, en una moderna escultura. Por desgracia no podemos visitar las distintas dependencias universitarias porque nos dicen que quien se encarga de las visitas está de vacaciones. Que volvamos en diciembre me comentan por teléfono al preguntar en el número que en el mismo Colegio Fonseca indican que hay llamar para reservar plaza para estas visitas.

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MERCADO DE ABASTOS.

Otro de los espacios que hay que ver en Santiago de Compostela es el mercado de Abastos. Por la mañana, claro está, que es cuando hay movimiento. Y que movimiento. Todo tipo de pescado y marisco, sobretodo. Que si no es el mejor del mundo, como tal se promociona. También quesos varios. Caemos en la tentación y nos llevamos a casa tres quesos: un Arzúa Ulloa artesanal y de leche cruda, un O Cebreiro (de Lugo, por cierto) y un sabrosísimo queso azul que podría competir con el mejor de los quesos azules asturianos.

Por cierto es esta una buena zona para almorzar. Para ello, basta en comprar la mercancía en alguna pescadería del mercado y acudir a algún restaurante del mismo mercado que a ello se dedican.

Antes de despedirse del mercado, merece la pena echar una ojeada a la iglesia de San Fiz de Solovio, contigua al mismo. Se trata de uno de los pocos templos románicos que se conservan en esta ciudad, Santiago, que como hemos dicho ya, fue reconvertida al barroco durante el siglo XVIII. También maravilloso es el cruceiro de piedra ubicado en los jardines de la iglesia y que fue trasladado desde otra localización.

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CALLEJEAR POR SANTIAGO DE COMPOSTELA.

Más allá de este conjunto de plazas, iglesias y monumentos que hay que ver en Santiago de Compostela, no hay que olvidar que lo que verdaderamente merece la pena es pasear tranquilamente por sus maravillosas calles, a menudo asoportaladas y, prácticamente siempre, peatonales. Por suerte, el tráfico rodado está muy limitado en todo el centro histórico de Santiago y el viajero lo agradece.

Aunque enumerarlos todos tendría escaso sentido sí que quiero comentaros algunas de las que se son imprescindibles de patear.

Tres de ellas se abren, directamente, a la Plaza del Obradoiro. Hacia el norte se abre la Rua San Francisco, de no más de doscientos metros de longitud y que termina en la Iglesia de los franciscanos, una de las más monumentales de Santiago. Antes, a mano izquierda, encontraremos la bonita facultad de Medicina, una de las que más prestigio está dando a la Universidad de Santiago. Hacia el sur de Obradoiro se abre la Rúa do Franco, una de las más típicas para disfrutar del famoso tapeo santiagués, del que hablaré en otro artículo. Bares, tascas y marisquerías son los establecimientos predominantes en esta calle, una de las más animadas de la población. En este sentido, justo es reconocer las rúas Raíña, do Vilar y Nova, repletas también de tascas varias. Unas añejas y otras más modernas, pero todas con su especial encanto.

Al oeste del Obradoiro, justo por delante del Hostal de los Reyes Católicos se abre la Rúa das Hortas que alcanza a llegar hasta la plaza conocida como Campo das Hortas. Aunque pocas huertas quedan ya en Santiago, la vista que se consigue de toda la Rúa desde las escaleras situadas al final de la misma calle, con la fachada de la catedral al fondo es de las más buscadas. En esta Rua das Hortas podemos fijarnos en los dinteles de las puertas de las distintas viviendas. En muchas de ellas encontramos labradas en dinteles y jambas las famosas marcas de propiedad de Santiago. Son símbolos esculpidos que nos recuerdan quienes eran las instituciones propietarias de las distintas viviendas que eran arrendadas bajo el sistema de foros. Ello permitía la transmisión a terceros de dichos contratos de arrendamientos. Las marcas más conocidas son las de la concha, que hace referencia a la iglesia como propietaria de la vivienda. Las que llevan esculpidas la cruz, nos recuerdan que era el Hospital de los Reyes Católicos su propietario y las que presentan el escudo de los Fonseca, que era la Universidad. Hasta nueve tipos de marcas de propiedad se pueden encontrar en las calles de Santiago. En la Rúa das Hortas, muchas de ellas. Pero también las localizaremos en la Rúa das Carretas o en otras callejuelas de los alrededores de la Universidad y la Catedral.

Como dije, más allá de conocer los distintos monumentos que hay que ver en Santiago, quizá sea pateando donde se encuentra la verdadera esencia de la ciudad.

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Y es así como terminamos este post con las plazas, callejas y monumentos más importantes que hay que ver en Santiago de Compostela, una ciudad que, con razón, está considerada entre las más bellas de España.

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12 comentarios en “Que ver en Santiago de Compostela. 3 días de visita a la capital de Galicia.

  1. Santiago fue una de las ciudades más bellas que visité en España.
    Coincido mucho contigo acerca de los lugares que visitar. Me perdí entrar al Hostal :( Habrá que volver!!
    Un saludo!
    L.

    • Hola Laura! Asíes. Tendrás que regresar! Tengo un amigo que siempre se deja, adrede, una visita en cada lugar que recorre, para tener esta excusa…
      Un beso y feliz entrada de año.

  2. Me encanta Santiago, he ido tres veces y siempre me quedo con ganas de más, su ambiente y atmósfera me cautiva. Cada vez que la he visitado creo que he entrado cada día en la Catedral, una de mis favoritas, me puedo pasar mucho tiempo mirando el Pórtico de la Gloria, paseando por el deambulatorio o sentada en un banco viendo el ir y venir de peregrinos y admirando su arquitectura. Callejear me transporta a época medieval y además la gastronomía es una pasada, así que tengo claro que volveré a Santiago todas las veces que pueda. Una entrada muy completa de qué ver allí. Un abrazo!

    • Así es. Yo creo que su ambiente universitario y juvenil también le da mucho vida (sobretodo a los que nos resistimos a abandonar la juventud, ni que sea mentalmente). Esta vez no pudimos visitar el Pórtico de la Gloria. Una pena, porque mi anterior visita se remonta a hace ya unos 25 años. Tendré que regresar.

  3. Algún día la conoceré esta ciudad barroca !!
    Mi idea es hacer el Camino de Santiago una vez en mi vida.
    Y este post me será de gran ayuda cuando esté por allí porque ya me lo he guardado.
    Gracias por la entrada, completa, completa.
    Saludos Viajeros.

    • Te aseguro que merece mucho la pena. Por su arte, su ambiente y por su gastronomía también. ¡Que bien que se come en Santiago!
      Un abrazo!

  4. Vamos, no te lo crees ni tú la suerte que tuviste: Santiago con un radiante sol azul. No hay duda de que si esta ciudad gallega ya es bonita, con ese cielo multiplica su encanto. Cuando vuelva tengo que ir al mercado, es lo que me falta por conocer de lo lugares que nos recomiendas.
    Un abrazo

    • jejeje, merece mucho la pena este mercado. No veas que tres quesos nos llevamos para casa. Y una pena que no me diese tiempo a comprar el marisco y que me lo cocinaran allí, porque me pareció una idea muy interesante.

  5. Que genial recorrido Jordi! Es ta precioso Santiago, que cada vez que veo fotos pienso que tengo que volver. La última vez que estuve, fué un día lluvioso de invierno y además entre semana, no había nadie practicamente en las calles y fue sencillamente genial.
    Un abrazo
    Carmen

  6. Yo fui a Santiago sólo unas horas para recoger mi Compostela! Recuerdo la cantidad de farmacias que había por metro cuadrado. Apunto todas estas recomendaciones para la próxima visita! :)

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