CASA DE ANA FRANK, AMSTERDAM. Una polémica máquina de hacer dinero.

La Casa de Ana Frank es, quizá, la visita estrella de Ámsterdam, incluso por delante de los museos Van Gogh y Rijksmuseum, dos de las pinacotecas más importantes de Europa. Y es que en ninguna otro de los monumentos, museos y lugares que hay que ver en Ámsterdam el visitante deberá sufrir las interminables colas que se forman cada día en esta auténtica máquina de hacer dinero en que se ha convertido la Casa de Ana Frank de Ámsterdam.

Pero, ¿Quién fue Ana Frank? ¿Quién vivió en la Casa de Ana Frank? Y lo más controvertido de todo: ¿Quién escribió el diario de Ana Frank? Antes de comentaros como es la visita a la Casa de Ana Frank de Ámsterdam intentaremos contestar a estas preguntas.

Visitors waiting outside the Anne Frank House

ANA FRANK Y LA POLÉMICA ACERCA DEL DIARIO       

Ana Frank fue una niña judía que vivió escondida en un piso de Ámsterdam, junto a siete personas más, durante los años de ocupación nazi de la capital de Holanda. Fueron años de persecuciones para varias minorías tanto étnicas (judíos y gitanos) como de otra índole (homosexuales) por parte del horror nazi.

Holanda, tras la ocupación nazi en mayo de 1940, no escapó del terror del régimen nacionalsocialista alemán. En relación a la comunidad judía y aunque las cifran bailan ostensiblemente según la fuente consultada, sobre unos 100.000 personas perecieron durante la ocupación. Entre ellos unos 60.000 de los 80.000 deportados desde Ámsterdam hacia los distintos campos de concentración.

La familia Frank ya había abandonado Frankfort, de donde era originaria, ante el constante crecimiento del sentimiento antisemita desde la subida al poder de Hitler. El destino elegido era la mucho más tolerante Holanda. Sin embargo, tras la ocupación, la familia Frank vivió escondida en la parte trasera de un piso del canal Prinsengracht, en lo que se conoce como La Casa de Atrás. Los Frank y sus dos hijas vivieron ocultados junto a la familia Van Pels y un octavo integrante, de nombre Fritz Pffefer.

Anne Frank, 1942

Durante aquellos años, los escondidos recibieron el apoyo de muchos holandeses que no estaban de acuerdo con el régimen nazi. También los Frank recibieron esta ayuda, lo que los permitió continuar en la clandestinidad durante dos años. Sin embargo, tras este largo periodo, finalmente fueron descubiertos y trasladados a distintos campos de concentración. Primero al campo transitorio de Westerbork y posteriormente al de Auschwitz (aquí podéis leer acerca de la visita a Auschwitz). Las hermanas Frank, víctimas de las enfermedades perecieron en el campo de Bergen-Belsen. Como explicaba, solo Otto Frank, el progenitor, sobrevivió a la barbarie.

Fueron precisamente quienes habían ayudado a los escondidos durante los años de ocultación, Miep Gies y Bep Voskuijl, quienes encontraron el diario escrito por Ana Frank durante aquellos dos largos años. Según parece, hasta aquel momento nadie se había percatado de que la pequeña Ana había estado escribiendo un diario durante aquel largo periodo, lo cual no deja de llamar la atención dado el estado de clandestinidad en que vivió la familia y lo reducido del espacio donde se cobijaba. En el manuscrito, Ana escribió acerca del horror de vivir escondida pero también sobre los pensamientos de una niña preadolescente, comunes a los de otras niñas de su edad.

Tras el hallazgo, el mismo Otto Frank se puso manos a la obra a fin de que el diario fuera publicado. Y ya en 1947 se realiza una primera edición en holandés con el nombre de “La Casa de Atrás”. Casi desde el primer momento el diario se convierte en un auténtico éxito de ventas y Ana Frank en una suerte de heroína, casi santificada. Las ediciones y traducciones se suceden en distintos idiomas y la vida de los Frank es llevada al teatro y al cine.

Sin embargo no es poca la controversia acerca de la veracidad y autenticidad del Diario de Ana Frank. Es esta una cuestión polémica y que suscita reacciones viscerales, pero lo cierto es que son bastantes los estudiosos que ponen en entredicho de que fuera una niña de trece años la autora del relato. Por otra parte, el hecho de que nadie hubiera visto a Ana escribir el relato es otro punto en el hacen hincapié quienes dudan de la veracidad del Diario (entre otras cosas porque estamos hablando de un relato de más de doscientas páginas). Estas mismas fuentes se sorprenden sobre algunos datos que relata la pequeña Ana acerca de la legislación vigente, incluyendo números de decretos, algo que no se corresponde con lo que se supone debe saber una niña de 12 años.

Incluso hay quien sostiene la existencia de notas escritas en bolígrafo, artilugio que no se inventó hasta pasada la Segunda Guerra Mundial.

La polémica sobre la autoría del Diario de Ana Frank, sin embargo, no es reciente. Ya a mediados de la década de los 60 del siglo pasado, un juicio enfrentó a Otto Frank con el escritor norteamericano de origen judío Meyer Levin. El motivo no fue otro que los derechos de autoría de la dramatización escenográfica del Diario. Y lo cierto es que el escritor ganó el pleito y Otto Frank fue condenado a indemnizar a Levin con 50.000 USD de aquella época por “fraude, violación de contrato y uso ilícito de ideas”.

Para más inri, los derechos de autor del Diario de Anna Frank no son propiedad de la Fundación Ana Frank si no de Fondo Anne Frank de Basilea que, en principio, también se dedica a conservar la memoria de la niña judía, aunque por ello cobra importantes emolumentos en concepto de royalties. La cuestión es que los derechos de autoría para Europa expiran a los 70 años del fallecimiento del autor. Esto habría sucedido en 2015 teniendo en cuenta que Ana Frank falleció en un campo de concentración en 1945. Pues bien, dicho Fondo Anne Frank de Basilea ha reclamado que el padre, Otto, es coautor del Diario, todo ello a fin de que la obra siga bajo los derechos de autor hasta 2050, cuando se cumplan 70 años de la muerte del progenitor que había fallecido el 1980. Sonrojante caso donde el interés puramente económico sobrepasa el que debería  promover la fundación. E s decir la preservación y difusión del legado de Ana Frank.

Todo ello ha enfrentado a las dos fundaciones, la holandesa y la suiza, puesto que la Fundación Ana Frank no acepta  que el padre sea declarado coautor como así pide el de Fondo Anne Frank de Basilea. Podéis leer acerca de esta vergonzante polémica aquí.

Desde estas líneas nos hacemos eco de algunas de las distintas polémicas que rodean tanto la Casa de Ana Frank como el Diario de Ana Frank. Sin embargo, por no ser especialistas en el tema y tras comprobar que tras muchas de ellas existe un trasfondo político y económico más que evidente, nos vemos incapaces por tomar partido por ninguna de las partes.

VISITA A LA CASA DE ANA FRANK

La visita a la Casa de Ana Frank consiste en un recorrido por la vivienda sita en Prinsengracht 263. No solo por La Casa de Atrás, donde la familia vivió escondida durante dos años, si no también por La Casa de Delante, que no era clandestina.

La Fundación Ana Frank, creada por el mismo Otto Frank en 1975, con la intención de difundir y administrar el legado de la joven escritora, es la propietaria de la vivienda. Además, pudo adquirir algunos de los edificios colindantes que hacen de soporte a La Casa de Ana Frank, ya sea como billetería, tienda de recuerdos o lugar de exposiciones.

Tras visualizar un video que nos pone en contexto el dramático momento histórico en que sucedieron los hechos se accede a la Casa de Adelante. Es decir, a las oficinas de la compañía de especias y conservas en la que trabajaba Otto Frank, conocida como Opekta y Pectacon.

La Casa de Atrás, el escondite, queda inmediatamente tras una librería o estantería que hace las veces de puerta giratoria. Fue el mismo señor Voskuijl, uno de los holandeses que dieron cobertura a los escondidos, quien se encargó de su construcción. Johan Voskuijl  trabajaba desde 1937 para Otto Frank, progenitor de la familia, como jefe de almacén y era, en realidad, el único de los empleados que sabía de la existencia de los escondidos.

The movable bookcase conceals the entrance to the Secret Annex

Se trata de un lugar relativamente grande. De ninguna manera se puede decir que las ocho personas que vivieron escondidas en la Casa de Ana Frank lo hicieran de forma hacinada. En este refugio clandestino encontraremos distintas habitaciones.

Por desgracia, no son muchos los objetos que pudieron ser recuperados. Ello se debe a que tras el arresto, el escondite fue vaciado y el contenido existente como ropa, enseres personales e incluso mobiliario fue distribuido a familias de Alemania. Sin embargo, la visita nos permite comprender como vivían los Frank, los Van Pels  y Fritz Pfeffer, que se unió a los siete escondidos unos meses más tarde.

La clandestinidad se vivía, como decimos, en la que es conocida como La Casa de Atrás.  Esta zona de la vivienda daba a un patio interior completamente cerrado por distintas viviendas. Eso permitió a los Frank no ser descubiertos durante dos años. Sin embargo, según explica la misma Anna en su diario, se debieron extremar las precauciones en cuanto a los ruidos y en cuanto a no subir la persianas de día. Toda precaución era poca a fin de no ser descubiertos.

También se visita una pequeña estancia, que desempeñaba las funciones de cocina, de sala de estar e, incluso, de habitación por las noches. Como decimos, el espacio era limitado, aunque según la propia Ana bastante más confortable que el que disponían otros escondidos.

La visita a la Casa de Ana Frank transcurre, como no podía ser de otra forma, baja un clima de absoluto respeto y tremenda tristeza.

Room Anne Frank and Fritz Pfeffer in the Secret Annex

Uno de los momentos más emotivos de la visita a la Casa de Ana Frank suceda al final, donde se muestran varios de los manuscritos originales de Ana. La joven judía escribió su diario en distintas libretas, además de en varias hojas sueltas que se exponen en distintas vitrinas.

Por desgracia, no está permitida la toma de fotografías durante todo el recorrido (las que ilustran el reportaje son propiedad de la Fundación Ana Frank).

Al final de la visita se muestra un audiovisual donde importantes personalidades de distintos ámbitos, mucho de ellos de origen judío, comentan el significado que para ellos tiene la Casa de Ana Frank. El video se puede seguir en español gracias al uso de unos auriculares.

 

LA CASA DE ANA FRANK. ¿UN SANTUARIO O UN ENORME NEGOCIO?

No son pocas la críticas que recibe la Casa de Ana Frank que es vista por muchos viajeros, pero también por no poco estudiosos del hecho judío, como una auténtica máquina de hacer dinero más allá de los proclamados propósitos de la Fundación Ana Frank de difundir el legado de la niña.

Las colas que se forman cada día enfrente de la vivienda son antológicas sin parangón en ningún otro de los lugares que hay que ver en Amsterdam, con cientos de personas esperando turno a fin de poder visitar la Casa de Ana Frank. Ningún museo de Amsterdam tiene las visitas anuales de la Casa de Ana Frank que amplía su horario hasta las 22.00 horas a partir de abril, a fin de poder dar cabida a toda la demanda. Todo ello, multiplicado por los 9 euros de coste de cada entrada.

Que no se permita la toma de fotografía durante todo el recorrido, a bien seguro a fin de rentabilizar al máximo la tienda de recuerdos de la Casa de Ana Frank, también ayuda en esta percepción. Es lo que el estudioso Norman Gary Finkelstein denominó La industria del Holocausto: la explotación del sufrimiento de los judíos en un polémico libro publicado el año 2000. Este trabajo defiende la tesis de que existe una «industria» dedicada a la explotación del Holocausto y todo lo que hace referencia al sufrimiento del pueblo judío, incluso llegando a  pervertir la historia general del holocausto. Finkelstein, judío, es poco sospechoso de antisemitismo, pues sus padres pasaron largos periodos de internamiento en los campos de concentración de Majdanek y Auschwitz, en su Polonia natal, y muchos de sus familiares perecieron en ellos.

Sin embargo, más allá del enorme negocio que suponen los derechos de autor del Diario de Ana Frank así como la venta de entradas para la visita a la Casa de Ana Frank debería considerarse está visita como un homenaje a todas aquellas personas que sufrieron los horrores de la ocupación nazi de Ámsterdam y debieron vivir escondidas durante varias años, muchas de ellos pereciendo finalmente en los distintos campos de concentración.

En este post podéis ver la visita de Lilián en su blog Lilián Viajera a la Casa de Ana Frank

Crédito de las fotografías: © Anne Frank House / Photographer: Cris Toala Olivares

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10 comentarios en “CASA DE ANA FRANK, AMSTERDAM. Una polémica máquina de hacer dinero.

  1. Muy buena síntesis de la polémica de la autoría del diario de Ana Frank. No pudimos visitar la casa porque había mucha cola y desistimos, en la próxima visita a esta preciosísima ciudad lo intentaremos. Enhorabuena por el artículo!

    • Yo la había visitado hace ya 20 años y entonces ya había una larguísima cola. Y sigue igual. Desde luego, se ha convertido en un mito, pero tambiñen vi mucha gente que pasaba por las salas a toda prisa sin leerse nada y bastante indiferencia.

  2. Tengo muchas ganas de hacerle una visita a Amsterdam, además que a mi hijo le hace mucha ilusión y hemos hablado de ir juntos pero el elevadísimo precio de los hoteles me ha echado para atrás… Sabeis alguno que sea asequible ?.

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