KAYAK EN EL CONGOST DEL MONT-REBEI. Una divertida experiencia entre paisajes fascinantes.

El kayak en el Congost del Mont-rebei es una de las actividades de los denominados deportes de aventura que más visitantes está atrayendo a los Pirineos durante los últimos tiempos. Y, aunque es verdad que se puede disfrutar del kayak en multitud de parajes naturales i especialmente en los distintos pantanos de la zona, lo cierto es que poder disfrutar de los maravillosos paisajes del Congost del Mont-rebei, ese tajo que el río Noguera Ribagorçana ha horadado a su paso por las Sierras del Montsec, convierte esta actividad en algo único e irrenunciable si se visitan las comarcas de Lleida.

Son distintas las opciones disponibles para realizar el kayak en el Congost del Mont-rebei. Sin embargo, si algo teníamos claro era que queríamos disfrutar de esta actividad con la garantía de que quien la proporcionara fuera una empresa respetuosa con el medio ambiente. En este sentido, son varias las compañías que utilizan lanchas u otras embarcaciones motorizadas para hacer regresar a los turistas (o los kayaks vacíos) desde el final del Congost del Mont-rebei hasta el punto desde donde han embarcado el kayak. Esto, que a priori puede parecer una ventaja por permitir al visitante realizar un trayecto en kayak y el regreso, a pie, nos parece que rompe bastante con la tranquilidad que se supone que debería mantenerse en tan maravilloso paraje.

Es por ello, que escogimos a la empresa Zenith Aventura, de Ager, para realizar la actividad. Con ellos, éramos conscientes que el trayecto no sería precisamente corto, pues a los casi ocho kilómetros de la ida, deben sumarse otros tantos de regreso. Sin embargo, también sabíamos que se trataba de una empresa sostenible con el entorno, pues no utiliza embarcaciones motorizadas para hacer regresar los kayak vacíos o, como vimos en algunos casos, con turistas que en otras empresas solo hacen el recorrido en una sola dirección.

KAYAK EN EL CONGOST DEL MONT-REBEI. NUESTRA EXPERIENCIA.

A las 9 de la mañana hemos llegado al embarcadero de Corçá, población que dista solamente unos pocos minutos de la bonita villa de Àger, situada en la comarca leridana de la Noguera. Existe la posibilidad de alquilar los kayak de forma individualizada o de sumarse a algún grupo que es capitaneado por un guía. Nosotros optamos por la primera opción. Sin embargo, a nuestra llegada hay un grupo presto a iniciar su ruta, de manera que nos unimos a ellos para la explicación inicial (con cuatro normas básicas acerca de cómo manejar el kayak). Y, en realidad, durante buena parte del trayecto de ida, seguimos al grupo en cuestión, por aquello de coger poco a poco confianza.

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Tras la breve explicación, es momento de iniciar nuestra ruta en kayak por el Congost del Mont-rebei. Marc y yo disponemos de un kayak doble (el adulto va detrás). E Isa, uno de individual para ella sola. Aunque ya habíamos realizado kayak en el lago Izábal en Guatemala y en el Delta del Mekong, en Vietnam, los primeros minutos nunca resultan fáciles. Marc y yo debemos acoplarnos y simultanear (más o menos), nuestros movimientos. Por momentos, parece que rememos más hacia atrás que hacia delante, de manera que el grupo que ha partido junto a nosotros enseguida se distancía. A los pocos minutos, sin embargo, tomamos un ritmo más que correcto y poco a poco avanzamos en dirección al Congost del Mont-rebei, que se localiza a algo más de 7 kilómetros de distancia, río arriba.

Los minutos pasan y nuestro kayak avanza. Poco a poco, pero seguro, de manera que al cabo de una hora y media hemos recorrido unos tres kilómetros aproximadamente. Nos encontramos en la zona donde se ubican las segundas escaleras que se han construido en el mismo desfiladero (en el vertiente oscense, pues hay que saber que el Congost del Mont-rebei hace de límite territorial natural entre Aragón y Cataluña). Por aquí pasa el sendero que une el Centro de Visitantes de la Masieta, en Cataluña, con el Albergue de Montfalcó, en Aragón, del que ya hemos hablado en nuestro post sobre el trekking por el Congost del Mont-rebei. Es este un buen momento para descansar unos minutos. Nos encaramamos por una pendiente bastante importante y algo resbaladiza hasta llegar a la base de estas escaleras que parecen imposibles. Subimos risco arriba. Las vistas desde la altura son excelentes, aunque no aptas para vertiginosos. Tras tomar unas fotos, y antes de embarcar de nuevo, tomamos un tentempié para reponer fuerzas. No deben ser pocas las calorías que se queman durante este kayak por el Congost del Mont-rebei, de manera que debemos hidratarnos a menudo y comer algo de hidratos de carbono, de vez en cuando.

Kayak en el Congost del Mont-rebei
Kayak en el Congost del Mont-rebei
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Kayak en el Congost del Mont-rebei

Regresamos a nuestro kayak y en pocos minutos pasamos por el Congost de Siegé (tras dejar, a mano izquierda, el segundo de los conjuntos de escaleras instaladas en el mismo desfiladero). Se trata de una de las zonas más angostas, antes de llegar al Congost del Mont-rebei. Aquí se localiza el famoso puente colgante que une Cataluña con Aragón. Algún valiente se lanza al agua desde una roca de, al menos, veinte metros de altura, piruetas mediante. Nosotros seguimos lentamente hasta llegar, por fin, a la zona más maravillosa de esta ruta con kayak por el Congost del Mont-rebei. Es en realidad, la garganta que da nombre a todo el recorrido. Un lugar fabuloso, donde el sol ha dado paso a la sombra, propiciada por la angostura de tan estrecho paso. A derecha e izquierda se alzan moles rocosas de más de quinientos metros en un paisaje estremecedor que ya hemos tenido la oportunidad de disfrutar durante nuestro trekking por el Congost del Mont-rebéi.

Curiosamente, aunque hace un día precioso, las corrientes de viento se cuelan con facilidad por este pasadizo natural que resulta el Congost del Mont-rebéi de manera que manejar el kayak es aquí algo más dificultoso.

Tras internarnos unos 400 metros por el Congost del Mont-rebei es momento de emprender el viaje de regreso por donde hemos venido. Poco a poco, eso sí, porque el esfuerzo va haciendo mella en nuestro físico. Maravillados por el paisaje y por la tranquilidad de la actividad, solo rota por las barcas a motor de las que ya os hemos hablado, remamos metro a metro hasta llegar a una zona, pasado el puente colgante sobre el Noguera Ribargorçana, donde desembarcaremos nuevamente. Hay varios lugares para ello. Algunos son pequeños embarcaderos. Otros, simplemente, levísimas playas de piedras, donde acomodar el kayak resulta fácil.

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Kayak por el Congost del Mont-rebei
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Es ahora el momento de sacar nuestro picnic. A sabiendas de que la actividad dura varias horas (dependiendo de la pericia y rapidez de los remeros puede durar entre 5 y 8 horas) hemos traído nuestra particular bolsa de pícnic. Por suerte, Zenith Aventura nos ha entregado unas bolsas estancas donde guardar la comida y la cámara fotográfica, de manera que nada de ello se ha mojado (a diferencia de nosotros, claro está). Unos bocadillos acompañados de unas patatas chips y unas aceitunas nos permiten saciar nuestra hambre a la vez que hacer el dominguero en un paraje francamente apabullante. El sol nos ha alegrado la matinal, pero la verdad es que a mediados de setiembre ya no pica. Nos sorprende, por cierto, que el agua del río esté mucho más caliente de lo que esperábamos. Y se agradece, pues suponemos que mojarse en invierno debe ser bastante menos agradable.

Tras reponer fuerzas, retomamos el tramo final de nuestro regreso. Llegamos a eso de las 4 de la tarde, tras unas 6 horas totales de actividad (de las que unas cinco han sido de kayak). Algo cansados, pero muy contentos, porque el kayak en el Congost del Mont-rebei ha sido un verdadero éxito. Os recomendamos firmemente, que si os acercáis por estas tierras no dudéis en complementar el trekking por el Congost del Mont-rebéi con un paseo en kayak. Ha resultado una actividad fascinante.

 

UN COMPLEMENTO: EL CENTRO DE OBSERVACIÓN DEL UNIVERSO DE AGER.

El cielo de la Sierra del Montsec dispone del certificado Starlight que solo se concede a las localizaciones que disponen de un cielo especialmente límpido que permita una visualización de la bóveda celeste de calidad excelente.

Aprovechando esta característica que convierte al cielo del Montsec en casi único dentro de la Península Ibérica se ha construido el Centro de Observación del Universo que forma parte del Parque Astronómico del Montsec, cuyo objetivo es el estudio y divulgación de la astronomía.

En el Centro de Observación del Universo o COU, que dista solo unos kilómetros de la bella población de Àger, tendremos la posibilidad de disfrutar de los conocimientos de un experto astrónomo en una de las actividades nocturnas que se programan cada noche.

Tras echar un vistazo a la exposición permanente del COU nos pasan a una sala donde nos explican un buen número de curiosidades sobre el sistema solar, la vía láctea y el universo en general, además de aleccionarnos sobre el funcionamiento del moderno telescopio Assumpció Català, que toma el nombre de una de las pioneras de la astronomía en Cataluña. Allí podemos observar algunas estrellas como Vega y otras elementos como nebulosas. Es curioso el mecanismo absolutamente mecanizado de este telescopio. Acoplado a un sistema informático solo hay que clicar en el ordenador sobre la estrella que quiere visualizarse y el telescopio se redirecciona hacia su búsqueda para tomar una fotografía del astro en cuestión. Nada que ver, desde luego, con los románticos telescopios del siglo XX (por no hablar de la época de Galileo, desde luego).

Posteriormente, salimos a cielo abierto para conocer dos telescopios más, de los que podríamos llamar manuales. Tenemos la suerte de que hoy es noche de luna llena de manera que podemos visualizar el esplendor del satélite terrestre, diferenciando los distintos mares que lo forman.

Por último, es momento de pasar al magnífico planetario 3D donde, provistos de unas gafas en tres dimensiones, donde nos siguen aleccionando sombre el universo.

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La verdad es que si sois amantes de la astronomía, acudir al Centro de Observación del Universo de Áger puede ser un buen complemento a una ruta con kayak por el Congost del Montrebei.

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11 comentarios en “KAYAK EN EL CONGOST DEL MONT-REBEI. Una divertida experiencia entre paisajes fascinantes.

  1. Yo, lo del Centro de Observaciòn del Universo, fenomenal. Pero no me meto en un kayak otra vez ni jarta de vino. Recuerdo que lo hice en Estella en el viaje de fin de curso de 8º de EGB… qué mal lo pasé… las actividades de agua y yo no nos llevamos bien. Supongo que es porque soy asmática y, aunque sé nadar, me agobia pensar que me puedo cansar.Le tengo mucho respeto al agua.

    • No me digas! La verdad es que a nosotros sí que nos gusta. Además, en lagos o este tipo de ríos con embalses, si te cansas, pues paras un rato y listos.
      Un beso Diabarama!

  2. Un día completo, y además con un clima fantástico. Me animaría sin duda a hacer la excursión, me parece divertido y el lugar marco perfecto para la actividad. Un abrazo

    • Estoy seguro que te encantaría Cristina. Y ademas, el río bajaba caliente, en contra de lo que yo pensaba. Incluso nos dimos un refrescante chapuzón,
      Un beso Cris.

  3. Me has recordado mi reciente kayak por la bahía de Halong, que sé que también hicisteis vosotros. Me da curiosidad lo de las bolsas estancas que mencionas.

  4. Hola Jordi

    Qué encantador post, cada vez me gusta este tipo de viajes, paseos o aventuras que tengan mucha conexión con la naturaleza y sobre todo con empresas respetuosas con el medio ambiente, es un buena idea lo que haces.

    Y sobre el observatorio, ha sido una guinda en el pastel, por lo que vi y leí, ha estado muy delicioso.

    Enhorabuena Jordi.

    Abrazos.

    • Así es! Nosotros ta,bién vamos introduciendo, cada vez más, la naturaleza y los paseos de montaña. La visita al observatorio fue también muy interesante y completa la visita en kayak por el Congost del Mont-Rebei.
      Un abrazo, Bo!

  5. Nunca he hecho kayak y para empezar me apuntarīa a algo menos duro! Vaya campeones estáis hechos. El paisaje espectacular, un día perfecto que acabó mirando al cielo, no estuvo nada mal vuestro domingo. Un besote

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