PARQUE NACIONAL DEL SERENGUETI Y CRATER DEL NGORONGORO. A la búsqueda del Big five.

Hacer un Safari en África es una de las metas que todo viajero tiene entre ceja y ceja. Es por ello, que finalmente nos decidimos a programar un viaje al continente africano donde el leitmotiv principal fuera la búsqueda de la fauna africana que tantas horas nos ha hecho pasar delante de la televisión, disfrutando de decenas y decenas de reportajes. Esta vez seríamos nosotros los reporteros del documental.

Ante todo había que decidir dónde hacer el safari. Las posibilidades no son pocas y todas tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Entre las posibilidades estaba Sudáfrica ( para visitar, básicamente el Parque Nacional Kruger ) o Botsuana ( para visitar el delta del Okavango y el Parque Nacional Chobe ). Otra posibilidad era Uganda, donde además de visitar el Parque Nacional Queen Victoria, podríamos buscar los gorilas de montaña en el Parque Nacional de la Selva impenetrable de Bwindi. Pero después de recoger mucha información, decidimos que para un primer safari, la elección debía estar entre Kenia y Tanzania, los dos países con más tradición e infraestructura en estos temas y donde la densidad y variedad de animales es mayor. Dicho esto, ¿cuál elegir: Kenia o Tanzania?

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Pues la respuesta la tenemos en la propia naturaleza. Los dos Parques Nacional más importantes en la zona son los del Masai Mara en Kenia y el Serengueti en Tanzania. De hecho, son un solo parque nacional, una explanada de cientos de kilómetros donde los animales no sólo pastan  y cazan libremente si no que se mueven en un ciclo migratorio siguiendo la fertilidad que lleva el ciclo de las lluvias y que es de por sí, uno de los espectáculos más extraordinarios que la naturaleza nos regala. Es por ello que hay que elegir. Y dependiendo de la época, hay que centrarse en el Masai Mara, o hacerlo con el Serengeti. Como nosotros hicimos el viaje en febrero, decidimos centrar el viaje en la zona del Área de Conservación del Ngorongoro y el Parque Nacional del Serengueti. El masai Mara deberá esperar a un viaje en septiembre u octubre.

En esta excelente página, uno puede ver el ciclo de las migraciones, y donde se encuentran en cada momento los animales:

http://africasalvaje.org/index.php/la-gran-migracion/la-gran-migracion-serengeti-mara

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COMO PREPARAR UN SAFARI EN TANZANIA DE FORMA UN POCO MÁS ECONÓMICA

Hay al menos 3 maneras de preparar un viaje a Tanzania. La más fácil es preguntar en cualquier agencia de viajes de nuestro país. La oferta es variada, con varios circuitos y fechas de salida. Incluso, son varias las que ofrecen un viaje hecho a medida donde tú puedas decidir varios detalles como el tipo de alojamiento, el recorrido a realizar, la fecha del viaje o si hacer alguna extensión, por ejemplo a Zanzíbar. Esta es, obviamente la opción más cara. En el precio final deberás pagar la comisión que se lleva la agencia minorista, la mayorista (que casi siempre lo que hace es subcontratar a agencias locales ) y además, no podrás disfrutar de tarifas aéreas reducidas o en oferta, que a menudo pueden hacer abaratar mucho el viaje.

La manera más económica de hacer el safari es presentarte en Arusha, la capital tanzana de los safaris y contratarlo in situ. Hay un montón de agencias especializadas en esta ciudad y contratar allí mismo suele ser la manera más económica. Los inconvenientes principales son que puedes perder un par de días en organizar el safari y que en caso de que estés interesado en alojamientos concretos, pueden estar llenos.

Hay una tercera forma que es la que nosotros elegimos. Nos pusimos en contacto por internet con al menos 10 compañías de Arusha, pedimos presupuesto sobre un mismo itinerario y comparamos precios. La mayoría de agencias estaban recomendadas en diversos foros especializados, de manera que había una cierta confianza. La incertidumbre, como siempre que elegimos una agencia local desde casa, se mantiene hasta que llegamos al destino. Sobre todo teniendo en cuenta que una buena parte del safari lo tienes que pagar por adelantado. Después de comparar presupuestos, nosotros elegimos Deo Adventure (http://deoadventure.co.tz/), que tiene web en español y de la que quedamos muy satisfechos.

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Hay al menos dos variables más que nos pueden hacer ahorrar mucho dinero. La primera es compartir el viaje. Dado el precio del alquiler del 4×4, el conductor y el guía es el mismo para 2 que para 4 personas, compartirlos entre 4 personas te puede ahorrar entre 300 y 400 euros por persona. Nosotros encontramos dos personas para compartir el viaje, de hecho dos primos, de modo que nos ahorramos esta cantidad.

La otra que puede encarecer más o menos el viaje, es el alojamiento. No es lo mismo alojarte en tiendas de campaña en campings que en lujosos lodges africanos. Hay sin embargo, un término medio, que son los tended camps.  Son unos complejos donde las habitaciones son en tiendas de campaña de tamaño medio, dentro d las cuales hay camas (es decir, no duermes en el suelo ) y casi siempre, lavabo y ducha. Además, hay áreas comunes, con restaurantes y a veces, incluso piscina. A nosotros nos pareció perfecto, y la mayoría de días dormimos en tended camps.

Calculamos que de haber hecho el viaje con una agencia de viajes de nuestra ciudad, el importe habría subido entre un 50 y un 70% más respecto al pagado por nosotros.

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PARQUE NACIONAL DEL SERENGUETI.

Es sin duda, el gran Parque Nacional de África (junto con el Masai Mara, en Kenia, que es su continuación). Tiene una extensión enorme, de 13.000 kilómetros cuadrados y en él se encuentra el Big Five, una especie de trofeo que los cazadores de fotografías buscan como recompensa: el león, el rinoceronte, el búfalo, el leopardo y el elefante.

Llegamos después de pasar por primera vez por el Cráter del Ngorongoro (lo visitaríamos más tarde) y por las Gargantas de Olduvai, donde se han encontrado un montón de restos de homínidos, y que se considera un recinto paleontológico de primer orden y probablemente, uno de los primeros asentamientos humanos de la historia.

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El Parque es una inmensa llanura, de cientos y cientos de kilómetros. Las acacias sobresalen en un paisaje dominado por los matorrales. Nos encaminamos primero hacia la zona del lago N’dutu donde pasaremos un par de noches. Enseguida nos encontramos con la sabana africana en la máxima expresión. Cientos, miles de cebras y ñus se encuentran a ambos lados de los caminos. Puedes pasar 20 kilómetros y siempre tendrás al menos 50 animales a la vista. Por mucho que te esperes, no te puedes creer que la densidad de animales sea tan grande. Las manadas de búfalos cafres también son fáciles de divisar. Con cara de malas pulgas, es mejor no acercarse demasiado.  Suelen estar al lado de arroyos o también bañándose. Aves diversas, algunas altivas como las avestruces, los secretarios o las preciosas grullas coronadas, otras más pequeñas como la carraca de pecho violeta o el estornino soberbio.

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Pero la primera vez que tenemos que contener la respiración es cuando nos encontramos con la primera familia de leones. Son tres leonas y cuatro crías que juegan sin parar. Se acarician, se lamen, se muerden. Chillan. Las madres las dejan, mientras perezosas, dejan pasar el rato. Estamos más de media hora parados a unos cuatro o cinco metros, mientras ellas posan para nuestras cámaras.

No será la última familia de leones. En los ocho días de safari contamos hasta 70 leones y leonas, de manera que parece que no es un animal nada esquivo. Tarde o temprano se encuentra. Incluso pudimos disfrutar de un espectáculo de cópula, donde un león cada diez minutos montaba la sumisa leona en celo, en un acto que parece que se puede alargar muchas horas.

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De elefantes tampoco faltan. Se ven de muy lejos, normalmente con sus crías. Ya los habíamos visto en Amboseli, en el sur de Kenia, pero siempre impacta ver una manada de estos enormes paquidermos.

Otro animal que no forma parte del Big Five pero que son de obligada busqueda es el guepardo, uno de los más atractivos que se pueden encontrar en África. El cazador más rápido, más eficaz. De estos preciosos gatitos vimos varios. Algunas veces solos, y otras veces con las crías. Incluso vimos un intento de emboscar a unas cebras, por parte de un guepardo, de buena mañana. Pero finalmente, no hubo escena de caza. También vimos algún caracal, una especie de lince, que podría pasar por un tranquilo gatito, pero que es un eficiente cazador, muchos antílopes diferentes (como dik diks, topis, oribis, antílopes acuáticos, impalas o gacela de Thompson y Grant) y algunos cánidos como el chacal de lomo plateado. También vimos un montón de pérfidas hienas, siempre a la espera de que algún gran depredador cace por ellas.

Pero, y el leopardo? Encontraríamos el más precioso de los felinos africanos? Y el amenazado Rinoceronte? Nos desplazamos dos días a una zona más al norte. Allí, seguimos viendo miles de ñus, cebras y antílopes. Incluso vimos un enorme charco donde se estaban bañando decenas de enormes hipopótamos, pero no fue hasta la última tarde que vimos parada una larga hilera de rangers. Y allí estaba él, descansando un una rama de una acacia. El leopardo es uno de los animales más difíciles de encontrar en África. Nos explicaban algunos viajeros, que en cuatro o cinco safaris no lo habían podido ver nunca. Y allí está él. Bajó del árbol y se paseó entre los coches. De hecho pasó al lado de nuestra puerta, en uno de los momentos más intensos que recordamos. El tiempo se paró. La criatura más excelsa que vive en África estaba ante nuestros ojos. Probablemente con el paso del tiempo, este será el momento que recordamos más memorable de nuestro primer safari africano.

AREA DE CONSERVACIÓN DEL NGORONGORO.

Con un largo viaje nos desplazan desde el Serengueti hasta el Área de Conservación del Cráter del Ngorongoro, que forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad desde 1979. El Parque, que ocupa una zona más amplia que el propio cráter del Ngorongoro que le da nombre es el hábitat natural de la tribu masai. Ahora sin embargo, han sido desplazados fuera del cráter.

Llegamos a media tarde y nos alojamos en uno de los hoteles que hay en la cima del volcán. Al día siguiente nos despertamos con muchas ganas de bajar al cráter, no en vano, es reconocido como uno de los parques más extraordinarios de África y hábitat de los cinco grandes. La ilusión es encontrar el rinoceronte, que se nos ha escapado hasta ahora, aunque sabemos que será difícil, pues parece que hay solamente unos quince dentro del cráter.

Bajamos por una empinada pista arenosa de tierra roja. Una vez en la caldera, es curioso ver cómo los hábitats son diferentes dependiendo de la zona. Hay zona más árida, zona más boscosa, pequeños riachuelos, un par de lagos.

Encontramos un montón de animales, como era de esperar. Prácticamente están todos los grandes mamíferos, excepto las jirafas. Vemos también algunos leones, para variar, y una montón de cebras, que aquí son menos esquivas que nunca. Puedes para el coche a un metro de ellas y ni se inmutan.

Finalmente a media tarde y en una larguísima explanada divisamos cuatro grandes animales. Están lejos, a más de quinientos metros de la pista. Con los prismáticos podemos observar que son cuatro grandes rinocerontes. Estamos más de media hora mirando los rinocerontes, cuando al final uno de ellos decide venir hacia nuestra posición, cruzar la pista e ir al otro lado. Objetivo conseguido: hemos podido ver y fotografiar los Big Five.

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Después de una larguísima y memorable jornada en el cráter del Ngorongoro nos volvemos pista arriba hacia el hotel. Dejamos la caldera con pena, pero la ruta sigue y si todo va bien, al día siguiente nos queda un nuevo paraje por descubrir: el Parque Nacional Taranguire.

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2 comentarios en “PARQUE NACIONAL DEL SERENGUETI Y CRATER DEL NGORONGORO. A la búsqueda del Big five.

    • Gracias por tu comentario Pia. Realmente a nosotros también nos encanta poder disfrutar de la naturaleza. Hay que cuidarla pues es el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos.

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