JUNGFRAUJOCH. Subiendo al tren más alto de Europa.

El tren de la Jungfrau, el Jungfraujoch es una de las visitas más extraordinarias que se pueden hacer en Suiza. Un tren cremallera que sube hasta la estación de tren más alta de Europa, pudiendo disfrutar de enormes vistas sobre el valle de Lauterbrunen, los colosos Eiger, Monch y Jungfrau, y finalmente, el glaciar Aletsch.

18 de agosto de 2008. Hoy hace un día radiante. Buenas noticias. No hay ni una nube y el cielo es de un azul marino perfecto. La guía y todos los foros que hemos consultado lo dicen bien claro: el primer día que haga bueno, no hay que dudar y hay que subir al Jungfraujoch, es decir, la estación de tren más alta de Europa a 3454 metros de altura y que está entre el Eiger y el Jungfrau, dos de las montañas más emblemáticas de los Alpes berneses.

Interlaken está cerca de Berna. En poco más de una hora llegamos y dejamos el coche en el parking de la estación Interlaken Ost (5 CHF por 8 horas de parking), desde donde sale el tren que sube al Jungfraujoch.

SUBIENDO AL JUNGFRAUHOCH

Lauterbrunen

Para hacer la excursión al Jungfraujoch decidimos subir por Lauterbrunen (donde cambiaremos de tren) y bajar por Grindelwald. El billete es muy caro, 110 euros al cambio, pero por haber ganado España la Eurocopa de Fútbol que se ha disputado en Susa y Austria, nos hacen un 50% de descuento. Increíble pero cierto, por lo que el ahorro es considerable.

A las diez y media comenzamos el viaje hacia Lauterbrunen. A medida que el tren sube hacia el valle, el paisaje es cada vez más verde. Es como en un cuento. Todos los tópicos se cumplen: el río azulado, con los prados verdosos y los diferentes chalets de montaña aquí y allá; las varias cascadas que se precipitan desde los cerros vecinos y en la lejanía las nieves perpetuas hacia donde nos dirigimos. El tren va poco a poco, con tiempo para saborear el paisaje.

En media hora llegamos a Lauterbrunen, pequeña población situada en un increíble valle en forma de U, que nos deja boquiabiertos. A la salida del pueblo hay una inmensa catarata, la Satubachfall que se precipita desde más de trescientos metros de altura. No bajamos a Lauterbrunen porque tenemos ganas de llegar arriba y además, queremos visitar el pueblo y sus alrededores otro día.

 

En Lauterbrunen cambiamos de tren, y en otro, que sale al cabo de pocos minutos, nos dirigimos hacia Wengen. Lo que vemos por las ventanas es cada vez más encantador. El valle de Lauterbrunen se presenta majestuoso a medida que ganamos metros. Las cascadas que continuamente vemos nos dejan alucinados. Abajo, el pequeño pueblo, es cada vez más minúsculo.

Cuando llegamos a Wengen hay gente que baja en esta estación. Es un pueblo donde los únicos coches que hay son eléctricos. Desde allí sale un teleférico hacia Manlinchen, pero eso ya es otra excursión.

Echamos arriba hacia Kleine Scheidegg, que ya se encuentra a más de dos mil metros de altura. Aquí ya nos encontramos en las faldas de los tres grandes colosos: el Eiger, con su increíble cara de piedra (un mito para los escaladores más expertos), el Monch y Jungfrau.

Cambiamos nuevamente de tren, pero aquí todo está programado y francamente hay que esperar bien poco. Pasamos por la estación de Eigercgletscher, es decir, del glaciar del Eiger. Majestuosa. Allí hay un pequeño albergue de montaña.

Ahora queda lo más duro, el tren del Jungfraujoch tiene que pasar de los 2100 metros hasta los 3454 metros, es decir, tiene que llegar hasta la estación de tren más alta de Europa. Por ello, en el Eiger se ha perforado con un túnel (¿pero como hicieron esto hace más de cien años ?!?) por donde pasa el tren. Antes de llegar a la cima, el Jungfraujoch hace dos paradas de cinco minutos, donde hay unos miradores por unos vitrales, la primera en Eigerwand (en la misma pared de Eiger) y la segunda, en el glaciar de Eismer. Es increíble, pero hay gente que no baja del tren.

LLEGADA AL TOP OF EUROPE Y GLACIAR ALETSCH

En fin, que en poco tiempo más el Jungfraujoch llega a su estación de destino. Hay bastante gente, pero la verdad es que no es agobiante. Tomamos un chocolate caliente en el bar mientras miramos por los vitrales una vista increíble. Quizás, una de las más brutales que hemos visto nunca. El glaciar de Alesch nace en este punto y empieza a hacer camino, por un increíble valle que lo  llevará hasta más de veinte y cinco kilómetros más allá. El día es soleado y, lo que hace más bonitas las vistas. Tenemos ganas de salir al mirador, de manera que nos comemos un bocadillo y el chocolate y subimos en el ascensor que lleva a la Sphinx, ciento diez metros más arriba en pocos segundos, y salimos fuera.

Volvemos a disfrutar de las fenomenales vistas del glaciar del Aletsch. Además, en una esquina está el Monch y al otro, la Jungfrau, dos colosos de más de cuatro mil metros de altura. Marc, que tiene 5 meses de edad (lo hemos abrigado bien porque aquí estamos a dos grado de temperatura aunque el sol da de lleno) parece que también mira alucinado.

Glaciar Aletsch

Aletsch

Nos acercamos también al Palacio de Hielo, que los suizos han excavado en la roca. Es bonito y nos deja bastante perplejos. Hay también una serie de figuras de hielo, dentro de estos pasillos, aunque hace mucho frío.

Bién contentos, aun daremos una buena vuelta por las instalaciones y finalmente tomamos el tren del Jungfraujoch, esta vez, de bajada. La verdad es que este es el único momento del viaje donde la eficacia suiza queda en entredicho. Hay demasiada gente esperando y hay que esperar una media hora. Además la cola no está nada organizada y cuando llega el tren la gente corre para tomar asiento. En fin, que tomamos el segundo tren que llega y empezamos a hacer el viaje de descenso. Esta vez sin embargo, una vez en Kleine Scheidegg, en lugar de coger dirección Lauterbrunen, tomamos el convoy que lleva hacia Grindelwald, preciosa localidad de montaña pero que tampoco visitamos. Hemos pasado por un bonito bosque de abetos y siempre hemos tenido el Eiger a nuestra espalda.

Cuando llegamos al parking, sólo nos falta recoger el coche y acercarnos a Bönigen, justo al lado de Interlaken, donde en la orilla del lago Brienz tenemos nuestro apartamento.

Nada más llegar nos espera la arrendataria. Hemos llegado casi una hora más tarde de lo pactado, pero no nos pone ninguna mala cara. El apartamento es muy acogedor y ancho. Tiene una habitación de unos treinta metros cuadrados, con una cama de matrimonio. Han puesto colchón en el suelo para Marc. Nos dijeron que habría cuna, de manera que no es lo que habíamos quedado, pero entre que no tenemos ganas de discutir y que la inquilina casi no habla inglés, lo dejamos pasar por alto. La cocina también está bien y está bien equipada. Hay horno, vitrocerámica y nevera, por lo que nos podremos prepara la cena. Hay también una mesa. Finalmente hay un aseo con ducha, es también muy correcto. Desde la pequeña terraza hay unas vistas preciosas del lago. Hemos acertado y además bastante buen precio ( 400 CHF por cuatro días, contando la limpieza final, es decir, unos 62 euros por noche).

Cenamos un sopa (nos hemos llevado comida desde casa) y una tabla de quesos ( hemos comprado varios quesos en el supermercado): hoy toca el Apenzeller, el Gruyeres y el Vacherin de Friburgo, tres quesos de pasta semidura que se parecen bastante.

Rendidos, nos vamos a dormir. Hoy a sido un gran día, el treu del Jungfraujoch ha sido una experiencia extradinaria.

POST AMIGO. Otros posts sobre el JUNGFRFAUJOCH escritos por BLOS AMIGOS, que os recomiendo.

Jungfraujoch: Top of Europe de Ameseros Viajeros

SI QUIERES VER OTRAS ENTRADAS SOBRE SUIZA CLICA AQUÍ

Si te ha gustado la entrada, COMPÁRTELA!!!

7 comentarios en “JUNGFRAUJOCH. Subiendo al tren más alto de Europa.

  1. Preciosas fotos, nosotros también subimos a la cima del Jungfrau. El precio es caro pero una experiencia increible y el valle de Lauterbrunenn donde nosotros nos alojábamos precioso. Puedes ver el post en nuestro blog.

    Saludos

  2. Hola!!!.. estas navidades nos vamos a suiza con los niños y tenía pensado hacer esta excursión, pero no se yo si vamos a estar preparados para tanto frio a esas alturas… qué opinais??

    • Hola Patri. Gracias por pasarte por aquí!
      La verdad es que nosotros hicimos la excursión en verano y arriba hacia bastante fresquito en comparació al valle, de manera que en invierno deberíais estar varios grados bajo cero, a no ser que pilléis días excepcionales y con mucho sol. Hay varias tv de Suiza que por la mañana te indican las condiciones de visibilidad desde la cima (con cámaras) y probablemente (no lo recuerdo) la temperatura. Aunque los nórdicos dicen que no hay frío si no mal abrigo. Al fin y al cabo en la cima estas como una hora a lo sumo, es decir que si vais abrigados, se puede aguantar.

  3. ay que buenos recuerdos. nosotros no pudimos subir por la niebla y el mal tiempo, nos tuvimos que conformar con mürren y tambien es precioso. que bonito tu niño!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>